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domingo, 23 de enero de 2011

DESERCION ESCOLAR

La deserción escolar es un problema que afronta hoy en día las instituciones educativas, afectando el desarrollo social de una comunidad, los factores que inciden son muchos y casi siempre van de la mano con otros problemas familiares. La deserción afecta tanto al estudiante, a la familia como al país; pues reduce las posibilidades de desarrollo y progreso social, económico y cultural, además de alta probabilidad de perpetuarse en el círculo de pobreza.


Las causas mas comunes que generan deserción escolar son factores económicos, aquí es necesario aclarar que a pesar que el gobierno Colombiano a tratado de minimizar las falencias ante este problema aun sigue la deserción, cuando se dice que se está minimizando, nos referimos a las ayudas que brinda el estado como lo son: educación gratuita para los establecimientos públicos en la primaria, subsidios escolares, kits escolar, meriendas reforzadas, almuerzos en fin. También están los socioculturales, el desempeño académico y problemas del sistema educativo relacionados con la asequibilidad (disponibilidad de infraestructura física y docentes), la accesibilidad (promoción de acceso a niños en situación de vulnerabilidad al sistema educativo), la aceptabilidad (garantía de calidad) y la adaptabilidad (permanencia del niño en el sistema).

Sin embargo aun no se ha concientizado a la población de la gran importancia que tiene el que el niño reciba una educación, para su superación y además el surgimiento de la sociedad en que vivimos. La deserción escolar es un fenómeno complejo que deriva de múltiples causas. Algunas veces se piensa que estos problemas se van a resolver si hay una adecuada política de gobierno; sin embargo, se requiere la convergencia de muchos actores, como los jóvenes, familias, escuelas y autoridades locales, para desarrollar acciones concretas y enfrentar el problema de la deserción.

Es necesario cambiar la mentalidad de algunos padres con referente a que “ellos no estudiaron y hay están” que desilusión sufren estos niños y la mentalidad que crean al ver los estudios como algo que no les va a servir.



Ustedes dirán pero que tendremos que ver nosotros como educadores, somos los encargados de que los estudiantes que aun siguen con nosotros no deserten y que estos promuevan en su amigos el habito de ir al colegio, contagiemos a los niños de la alegría de surgir por un nuevo mundo formado.

La permanencia del niño en el sistema educativo depende en buena medida de la capacidad pedagógica y el interés de los docentes por desarrollar las capacidades y reducir la incidencia de las condiciones adversas propias de cada uno de sus alumnos.

Considero un deber prioritario de educadores, autoridades educativas, personerías, procuradurías y defensorías del pueblo el iniciar un trabajo conjunto para buscar soluciones a este creciente fenómeno que afecta directamente a menores de edad ante el silencio cómplice de autoridades educativas, agremiaciones de maestros, padres de familia y sociedad en general. A pesar de que no se conocen cifras oficiales en el Colombia, si conocemos casos de instituciones educativas donde la deserción, aunada a la pérdida del año escolar, alcanza cifras escandalosas -20% al 30%- y a todas luces preocupantes. Qué bueno sería conocer los reportes oficiales de las autoridades educativas de nuestro país en los cuales se den a conocer las cifras exactas de la deserción escolar de niños y niñas.
Por supuesto que esta problemática está ligada a fenómenos como la pobreza, la falta de oportunidades laborales, la inequidad social y la obligación impuesta a estos menores de edad de contribuir con la economía domestica con el fin de mitigar en algo el hambre y la miseria que los aqueja. Igualmente nos preguntamos qué hacen o vienen haciendo entidades que deben velar por el bienestar de los niños e infantes colombianos pues no es nada raro el mirar a muchos de ellos en los separadores y semáforos realizando espectáculos circenses, piruetas o tragando fuego y escupiéndolo en su ánimo de conseguir unas monedas. Es más, hemos visto a niños y niñas en nuestra ciudad, ofreciendo sus servicios en cafeterías y fuentes de soda como lustrabotas, vendedores de lotería o simplemente feriándose al mejor postor.

Los factores endógenos culturales de la escuela de mayor incidencia en la deserción escolar están relacionados con contenidos del aprendizaje, actitud y expectativa del docente, conocimiento del docente del medio social del alumno, formación y capacitación profesional del docente, sistema de evaluación.

El desconocimiento que tiene el maestro de la realidad social del entorno no sólo precipita la pérdida de uno o varios alumnos por la vía de la deserción sino que desaprovecha la oportunidad para implantar estrategias eficaces de contención acordes con el entorno. Un ejemplo de la articulación de este factor con la deserción lo constituyen los casos de ausencias reiteradas y pérdidas de aprendizaje por enfermedad o por el cumplimiento de responsabilidades adultas en el hogar, situaciones que el maestro desconoce o que ignora porque no sabe como manejarlas, sin que se aplique estrategias alternativas de recuperación de tareas y aprendizajes. Por el contrario, en muchas ocasiones el maestro opta por adjudicar a los alumnos esa responsabilidad individual sin definir rutas y mecanismos precisos de consulta y orientación. Esas pérdidas ocasionan rezagos que con el tiempo se traducen en fracasos escolares y luego en deserción.
Otro caso destacado tiene que ver con la atención de escolares pertenecientes a grupos sociales vulnerables como los desplazados, así como la atención a población con una alto índice de rotación escolar o con dislocación entre la ubicación de su escuela y su entorno inmediato, casos para los cuales el docente no tiene estrategias ni planes específicos de acción. Los estudiantes de estos grupos simplemente son ignorados y reciben el mismo tratamiento de las situaciones normales, convenidas según modelos clásicos y tradicionales de desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje.

2 comentarios:

  1. La falta de recursos económicos: en muchas ocasiones, los jóvenes e incluso los niños se ven en la necesidad de conseguir un trabajo para sustentar a su familia o simplemente para satisfacer algunas precariedades. El embarazo juvenil y la paternidad: éste hecho ha afectado y afecta a muchas adolescentes que se enfrentan tempranamente a la maternidad. Falta de interés de los padres: en los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, es común ver a los padres de los niños y jóvenes, totalmente despreocupados o desligados de la formación académica de sus hijos. Los jóvenes, al notar el desinterés de sus padres se sienten con la libertad de asistir o no a clases o a la escuela. Falta de interés en estudiar: los jóvenes, muchas veces, creen que seguir con una educación formal es una perdida de tiempo; algunos piensan esto porque lo tienen todo y no necesitan estudiar, y otros, porque han perdido la esperanza de que con la educación se puede surgir en la vida.
    Andres Felipe Barros

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  2. La deserción escolar obedece a múltiples causas y por tal motivo se requieren proyectos de diferente índole para ayudar a la solución. Se hace necesario mejorar el acceso y la calidad de los servicios para garantizar el derecho a educación. Se deben continuar y aumentar la cobertura de experiencias focalizadas en algunos entes territoriales, orientados a disminuir el problema. Es necesario trabajar en la identificación de niños desescolarizados, nuevas pedagogías, mejoramiento de ambientes de aprendizaje, nuevos recursos educativos, alimentación escolar, infraestructura, servicios públicos, acceso a internet, mecanismos de traslados de estudiantes al centro educativo, mejoramiento de la gestión escolar y las necesidades de los escolares, interacción de los diferentes programas que enfocan el problema y evaluación del impacto de los mismos, en donde juega papel fundamental el maestro.
    Andres Felipe barros

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